And the Oscar goes to… (versión 2019)

Imagen tomada de Screen Rant

Los Óscar más políticamente correctos de los últimos tiempos (que prima la interracialidad al talento en algunas nominaciones) este año no tendrá maestro de ceremonia (el comediante Kevin Hurt renunció a serlo luego de que las redes le recordarán chistes homofóbicos) y por poco, tampoco iba a presentar cuatro premios durante la emisión televisiva (entre ellos, los de mejor cinematografía y mejor edición). Luego de las quejas generalizadas de los profesionales del sector y los amantes del cine, La Academia echó para atrás sus planes de reducir la duración de la gala entregando esos galardones durante los anuncios, y se alista, ahora sí, para la gran fiesta del próximo domingo 24 de febrero.

Esta temporada en general ha sido mediocre, con poco riesgo y escasa creatividad. Los remakes, las películas de superhéroes y los biopics han copado la taquilla dejando los experimentos a las plataformas de streaming. Será verdad que el mejor cine se hace ahora en la televisión y ya no aterra que sus producciones formen parte ni de los festivales ni de los premios (este año Netflix ha conseguido hasta 15 nominaciones incluyendo la de mejor película).

Los tiempos cambian pero lo que no cambia es mi ilusión por estos premios, el tratar de seguir la gala en directo (a madrugada y por la radio si es necesario) y las ganas de ver la mayor cantidad de películas nominadas antes de conocer los ganadores. Este año, de las cintas con mayor número de candidaturas, con cinco o más, no pude ver “Infiltrado en el KKKlan” de Spike Lee (“BlacKkKlansman”, su título original) que tiene seis y tuvo un fugaz paso por la cartelera local. Así que con ese pequeño sesgo, paso a comentar las películas más nominadas y las posibilidades, que a mi entender, tienen para llevarse algún premio.

La favorita
(“The Favourite”, 10 nominaciones, 4 kikines)

Mi favorita para ser la ganadora a Mejor Película. No me gusta Yorgos Lanthimos aunque he visto casi todas sus películas. Estas empiezan de forma sorprendente pero terminan siendo cansinas, demasiado retorcidas o alargadas innecesariamente. Sin embargo este año dirige una historia más plausible, manteniendo su peculiar estilo visual, y soportada por tres grandes actuaciones, merecidamente nominadas. De ellas, Emma Stone debería ganar su segundo Óscar por mejor actriz de reparto (aunque tendrá dura pelea con su compañera Rachel Weisz, quien le ganó el BAFTA).

Roma
(10 nominaciones, 3 kikines)

Aclamada por muchos, vilipendiada por otros, Roma es una buena película que a mi parecer está sobrevalorada por la Academia (y por los jurados de los festivales que ha ido ganando en este año). Netflix le permite a Cuarón hacer un retrato fidedigno de su infancia, aderezado de crítica social y con un tratamiento técnico impecable. Más que el premio a Mejor Director, creo que Cuarón puede obtener el de Mejor Fotografía (por sus finos detalles en blanco y negro, y los interminables travelling) y su película puede llevarse el de Mejor Sonido por esos ruidos ambientales que constituyen una parte importante de la historia.

Ha nacido una estrella
(“A star is born”, 8 nominaciones, 3 kikines)

El refrito del año cumple, pero tampoco es para tener tantas nominaciones. Bradley Cooper moderniza una trama que se ha hecho tres veces antes en el cine, y lo único que consigue es tener una química con Lady Gaga que permite soportar una historia conocida. El mejor momento de la película es la primera vez en que los protagonistas cantan juntos “Shallow”, con una interpretación de Lady Gaga que emociona. El Óscar a la mejor canción creo que lo tienen asegurado. Y nada más.


El vicio del poder
(“Vice”, 8 nominaciones, 4 kikines)

Una de las mejores películas de este año, aunque no a la altura del anterior trabajo de su director Adam McKay, la oscarizada por mejor guión adaptado “The big short”. Tiene el ritmo desenfrenado de su antecesora, el mismo tratamiento de vídeo-clip y esas pizcas de humor surrealista que apacigua la historia ambiciosa y despiadada de quien llegó a ser el hombre más poderoso del mundo, más que el propio Bush hijo. Christian Bale, como siempre, está soberbio y debería ganar el Óscar a Mejor Actor Principal; está irreconocible gracias a los kilos ganados por tragar comida basura y a un excelente trabajo de maquillaje que también debería hacerse con la estatuilla. También le veo muchas posibilidades de llevarse el premio al Mejor Montaje.

Black Panther
(7 nominaciones, 3 kikines)

La otra sorpresa de las nominaciones, principalmente por el de Mejor Película, lo que da a entender, a muchos de sus críticos, que ha sido seleccionada para evitar el cuestionamiento racial y como un guiño a la taquilla y los blockbusters. A pesar de ello, Black Panther es una buena película de superhéroes, con muchas opciones de ganar algunos de los premios más técnicos, como Mejor Diseño de Producción (por esa idealizada representación de Wakanda) y Mejor Vestuario, con esa mezcla de diseños futuristas combinados con motivos africanos.

Bohemian Rhapsody
(5 nominaciones, 3 kikines)

Reconozco que la película superó mis bajas expectativas y que me regaló la escena más emocionante del cine en el último año (la recreación perfecta del Live Aid, con pseudo-cameos incluidos de U2, Bob Geldof y otros). Pero hasta ahí. Lo de Mejor Película le queda grande y aunque Rami Malek hace una actuación memorable como el inolvidable Freddie Mercury (pero sin superar el enorme parecido de Gwilym Lee con su personaje Brian May), creo que el Óscar a Mejor Actor Principal lo perderá por muy poquito. Podría dar competencia en los rubros de sonido y efectos sonoros. Pero creo que “Roma” se los va a arrebatar.

Green Book
(5 nominaciones, 4 kikines)

Si alguien en los noventa vaticinaba que uno de los Farrely (los de “Something about Mary”) iba a estar nominado a los Óscar, estaría hoy en el psiquiátrico. Pero es verdad. Una de las mejores películas del año le puede dar la estatuilla a Mejor guión original y no tanto por los giros de la trama (bastante previsible desde el comienzo) si no por la forma en que está contada. “No importa el destino, sino el camino” es una frase que aplica al cien por cien en esta buddy-movie de grandes actuaciones, con un enorme Viggo Mortesen, chabacano y adorable por partes iguales. No se llevará el Óscar, pero no nos olvidaremos nunca de su personaje Tony Lip.

Todas las imágenes y los link a los trailer han sido tomados de FilmAffinity

3 Respuestas a “And the Oscar goes to… (versión 2019)

  1. Hola Kikin, qué bueno que te animaste a publicar algo, ya que se extrañaban tus colaboraciones. De las que mencionas, me faltaría por ver “The Favourite” y “Vice” pero, pienso que son las que tienen más posibilidades de ganar… son material para ganar un Oscar… vamos a ver pasa. generalmente, los Globo de Oro y SAG Awards determinan a la ganadora pero, este año, esas dos películas no han ganado ninguno de esos premios. Quizás, gane “Green Book” que si ganó el Globo de Oro. 🙂

      • Bueno, ganó “Green Book” a Mejor Película. Rami Malek ganó a Mejor Actor y Olivia Colman gano a Mejor Actriz. Nuevamente, acertado como siempre. Creo que nadie iba a intuir que los Farrelly iban a producir la película ganadora al Oscar… ¡¡¡Jajajajajajajaja!!!

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