98 discos (IV)

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El Cholo cumplió. Hace unos días terminó de escuchar todos los discos que mi hermano y yo le dejamos en herencia, tal cual lo reseñaba en la primera entrega de esta serie. No bajó la guardia en ningún momento. Día tras día, nos fue mostrando los discos que acompañarían en su jornada laboral, en los kilómetros que le distanciaban desde casa a sus diferentes proyectos.

Como fin de fiesta, le pedí al Cholo que escribiera algunas palabras para este blog. El resultado no pudo ser mejor:

Siempre he creído que la música tiene la capacidad de llevarte a otro lugar. Cuando recibí la caja con los 98 discos, antes que guardarla, se me ocurrió escuchar cada uno de los discos y viajar a los lugares que Kikín había visitado antes. Cuando él decidió contar la historia de cada disco, la situación en qué lo compro o quién se lo regalo, el “ejercicio” adquirió otra dimensión. Gracias por los 98 viajes Kikín“.

Gracias a ti Cholo por traerme tantos recuerdos. Y gracias a quienes han estado al tanto de estas reseñas.

Para finalizar, les comparto las últimas cuatro crónicas:

Serranio – Frágil

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Otra vez Frágil y otro gran disco (¿cómo fue que esos discos no me los traje?). “Serranio” lo tuve en casete, grabado de un casete original de un amigo del colegio en 1990, año en el cual fui, uno de los productores ejecutivos del concierto que hicimos en el Claretiano pro fondos el viaje de promoción al Cuzco.

Ese concierto fue un tremendo éxito y viéndolo a la distancia, uno de los mejores carteles que se haya hecho nunca:

  • Los teloneros fueron “Los Inocentes”, banda que sería el germen de Mar de Copas, con Toto Leverone y Manolo Barrios, cuando no los conocía ni Dios. Tenían una onda muy dark y pasaron sin pena ni gloria frente a unos alumnos que estaban más preocupados de la cantidad de cerveza que ingerirían esa noche.
  • Luego tocó Miki González, quien (sacando línea) se acompañó de su mejor formación (Filomeno, Wicho, Pelo, Torrealba) y sencillamente la rompió. Armó tal fiesta que opacó a los Frágil, quienes por contrato pedían cerrar el concierto, con temas muchísimos más coreables y bailables que los de Dulude y compañía.
  • Frágil venía a presentar su disco nuevo por entonces, con un par de temas que ya sonaban en radio como “Animales” y “Como un loco” que además sirvieron para el pogo que se marcaron algunos engendros. Me recuerdo llevándole una cerveza a Cesar Bustamante y sufriendo la indiferencia de Dulude, preocupado más de su maquillaje que de conversar un rato con su joven fan (o sea, yo).

Volviendo al disco, está mucho mejor armado que el “Av. Larco”, contiene un temazo de gran producción como “Inquietudes”, el himno contra los abusivos “La del brazo” y ese final con Huarmi haciendo de preludio perfecto para la nostálgica Serranio. Gran disco, oportuno, con el que se iniciaría la mejor época de la banda.

Rockas vivas – Miguel Mateos & Zas

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Ese disco me lo regaló un amigo argentino. Pero antes de CD, lo tuve en casete pocos días antes de los conciertos que dio Mateos en la Feria del Hogar en 1986. Vino con un bandaza entre los que destacaba el Negro García López en la guitarra y el enorme Cachorro López en el bajo.

Hicieron muy buenos conciertos. Por entonces solo habían sonado dos temas, “Perdiendo el control” y “Tirá para arriba”, pero para el concierto parecía que todos los asistentes se habían comprado el “Rockas vivas” en esos días, uno de los mejores discos del rock argentino de todos los tiempos.

Al casete le di muchas vueltas, tantas que me termino cansando (eso, y que la radio repitiera hasta en la sopa el “Tirá…” y “Por una noche más”). Sin embargo, siempre le tuve respeto a Mateos hasta que sacó “Obsesión” a inicios de los noventa y desapareció de las radios limeñas. Una última: “Tirá para arriba” era uno de los éxitos que Los Amigos de Charly tenían en su repertorio (también “Atado a un sentimiento” pero ese tema sí que era un sufrimiento cantarla y oírla).

Escuela del calor – El Directo de Radio Futura

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A Radio Futura lo redescubrí cuando me fui a estudiar a Barcelona entre el 2002 y el 2004. En la Lima de mediados de los ochenta, durante el boom del rock en castellano, había sonado “Escuela del calor” -aunque con algunos años de retraso- y en 1990 el vídeo de “Veneno en la piel” era uno de los mayor rotación en los programas musicales de la tele (también Pelo Madueño con La Liga del Sueño hizo una versión idéntica de “Semilla negra” con el que demostraba la influencia principal en sus primeros años de su carrera en solitario).

En esos años de Barcelona solía frecuentar uno de los pocos bares con música en vivo por entonces: el Mediterráneo. A partir de las 11 de la noche iban presentándose tipos con guitarra, rasgando diferentes estilos musicales que iban desde la canción de autor, pasando por los clásicos en inglés y los himnos del rock patrio. Uno de ellos era un fijo de todas las semanas. A parte de tener muy buena voz, hacia un poco de show imitando el canto de Sabina y de Serrat, intercalándolos incluso en una misma canción. El otro hito de su espectáculo era cuando le tocaba interpretar a Santiago Auserón, ya sea en su época de Radio Futura o como Juan Perro, su posterior aventura musical mucho más ligado a la fusión con ritmos latinos.

A mí me volvía loco el momento de “La negra Flor”, la cual cantaba ligada a la versión rap que Auserón se inventó como lado B del single (“De paseo con la negra Flor”). Eran como quince minutos paseando entusiasmado con la querida negra. Y eso me hizo buscar un grandes éxitos que tuviera esa versión rap. Este disco en vivo contiene esta versión que después terminaría también formando parte del disco oficial de hits “Paisajes eléctricos” que se editó en el 2004 y que me lo compré días antes de regresar a Lima. Así fue como reconocí a Radio Futura (y a Santiago Auserón) como uno de los mejores referentes de ese gran momento que tuvo el rock español durante los ochenta.

Greatest – Duran Duran

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Los grandes éxitos de Duran Duran los pedí por Internet a finales de los noventa. Duran Duran fue uno de mis grupos favoritos y uno de los emblemas de aquel maravilloso 1983. Ayudados además por Gerardo Manuel que propalaba en “Club 9” sus espectaculares video clips, se convirtieron en objeto de culto, coleccionando pósters y cualquier magazine con información de la banda. Incluso recuerdo haber dibujado en una clase de dibujo del cole, la escena del vídeo de “The reflex” cuando desde el escenario sale una ola que moja a los espectadores del concierto.

Por eso ese disco, cuando lo tuve, fue oro: “Is there something I should know?”, “A view to a kill” (otro gran vídeo clip con Simon LeBon haciendo de James Bond en la película del mismo nombre), “Save a prayer”, “Hungry like a wolf”, “Rio” (la mejor línea del bajo de la década de los ochenta) y tantas más. Yo de joven quiero ser un Duran Duran: guapos, sofisticados, envueltos en lujo y paseando por lugares paradisíacos. Ah, y haciendo buena música.

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