98 discos (II)

98 discos II

La semana pasada en este blog les contaba del Cholo y su firme intención de escucharse los 98 discos compactos que le dejamos “en herencia” con mi hermano. Debo decirles que a día de hoy sigue cumpliendo con su cometido, algunos días con mejor suerte que otros en la elección sonora. En cualquier caso a él le sirve para acompañarse de música, a veces un tanto desconocida, de camino a su trabajo. En mi caso, sigo con el disfrute de recordar, y lo más importante, escribir sobre aquellos recuerdos que me trae cada álbum y la emoción que me produce escuchar su contenido.

A continuación, cuatro discos más que merecen su mención y atención en este blog:

Crónica del Rock Peruano vol. I – Varios Artistas

18620374_10158656018525487_7943464938109078129_n.jpg

El primero de una muy buena colección de cuatro discos que sacó El Comercio en el 2001 con lo mejor del rock peruano, desde los sesenta hasta entonces, clasificado por géneros: Modern Rock, Pop Rock, Hard Rock y Rock Fusión. Este primer compilado es el mejor de los cuatro a nivel general: además de grandes clásicos como “Dímelo, Dímelo”, “Av. Larco” o “Mujer Noche”, lo más interesante era descubrir temas de los pioneros del rock nacional como la versión de Los York’s del tema de los Stones “Abrázame”, el de Los Shains (con la voz de Gerardo Manuel) y la versión original de Meshkalina de Traffic Sound. Pero también tenía lo más destacado de la década de los noventa, con bandas que eran conocidas en el ambiente alternativo como Dolores Delirio y el temazo “A cualquier lugar”, “Barco viejo” de Cementerio Club y la gran sorpresa del disco que luego se convirtió en un clásico del rock patrio: “Soledad” de Índigo. Lo grabé un par de veces en casetes que regalaba a amigos del extranjero como un buen ejemplo de la música que se había hecho en el Perú. Gran disco.

Fabulosos Calavera – Los Fabulosos Cadillacs

18920127_10158716342300487_5575906896481001681_n

¡DIS-CA-ZA-ZA-ZA-ZO! Fue un amigo de mi hermano quien se lo regaló (o se lo dejó o se le olvidó pedírselo de regreso). Una esquizofrenia sónica, mezcla de treinta mil ritmos que parece fruto de una superproducción, grabada en cuchumil tomas de estudio. Pero no. Los Cadillac presentaron ese disco en la Feria del Hogar de 1997 y demostraron que mezclas de producción, muy pocas. Sonaban igual que el disco, interpretando las canciones con los mismos quiebres imposibles perfectamente coordinados. Un disco redondo formado bajo una misma idea del bajista Flavio Cianciarulo (la muerte, los canallas, los “calavera”) que dio para un medio ensayo que publiqué a mis amigos de Internet por esos años. Me sigue destrozando el cerebro cada vez lo escucho. Una última: “Surfer Calavera” fue uno de los temas de cabecera del programa surfero de Javier Meneses “Zona de impacto”: intercalaba los tambores de la batería con imágenes de los culos de las presentadoras.

Outlandos D’Americas – Varios Artistas

19366127_10158789256435487_2538630599090174516_n.jpg

El tributo del rock latino a The Police, en general, está bueno, pero su portada tira mucho para atrás. Pero como lo importante es siempre la música, contiene una de las mejores versiones de Police, dicho incluso por los propios miembros de la banda: “Tráeme la noche” (“Bring on the night”) con la voz y el bajo de Gustavo Cerati y la guitarra de mismo Andy Summers. Un lujo de canción. Cerati -fanático de la banda en su juventud- lo llevó para su terreno, le puso letra (no es una traducción) y le dio una personalidad tan grande que para algunos supera a la original. Su interpretación sorprendió tanto a Summers que llamó por teléfono a Copeland para proponerle integrarlo en una nueva versión de Police, diez años antes del reencuentro que tuvieron con Sting (el mismo año del rejunte de Soda Stereo). Cerati, que acababa de cerrar la aventura de Soda, tuvo que rechazar la invitación (¡rechazó la invitación!) porque estaba por sacar “Bocanada” y sentía que era más importante en ese momento relanzar su carrera en solitario. No se equivocó, pero nos perdimos de algo mágico.
Además de Cerati, destaca Plastilina Mosh con su versión de “The bed’s too big without you”, Desorden Publico con “Un mundo en mi mochila” y King Changó con su peculiar “Venezuelan in New York”. El disco lo compré en mi primer viaje a México, en 1999.

Songs from the big chair – Tears For Fears

19366127_10158789256435487_2538630599090174516_n1

Cholo, tienes en tus manos uno de los mejores discos de todos los tiempos y uno de los más redondos: “Songs from the big chair”, el segundo álbum de Tears for Fears, el que los catapultó a la fama internacional y que contiene grandes temas como “Head over heels”, “Mothers talk” y una de mis favoritas de siempre, la ENORME “Everybody wants to rule the world”.
En 1985 mi papá me trajo desde EE.UU. esta producción en casete; tenía un gran sonido y una buena presentación. Alrededor de 1991 mi padre volvió a los EE.UU. con mi lista de álbumes bajo el brazo, como solía hacerlo cada vez que se iba de viaje al extranjero, aunque esta vez en formato CD. Me enteré que existía una versión de remixes que se llamaba “Everybody wants to MIX the world”, pero me imagino que esa pequeña palabra de diferencia no fue percibido por mi padre ni por el vendedor de la discos que habrá pensado que ese señor mayor se había equivocado en el título. En cualquier caso sirvió para tenerlo también en CD y aumentar su historia.
Hace dos años se cumplieron 30 del lanzamiento del “Songs from…” y lo celebraron con una edición deluxe, de cuatro CDs, con lados B, rarities y los remix que le pedí a mi padre en los noventa. Cada vez que escucho cualquier tema de ese disco, suena entero, la canto y la disfruto. Le tengo muchísimo cariño a esa producción. Y sigo esperando verlos alguna vez en vivo. Me la deben.

Anuncios

2 Respuestas a “98 discos (II)

  1. Hola, muy buenas recopilaciones. Solo he escuchado el primer disco, la recopilación de rock peruano, de hecho, en una época me gustaba averiguarme del rock peruano en la web (cuyo interés empezó en la web de Marco Ríos) y, por e-mail, descubro esos grupos musicales… es un buen muestrario de lo que se hacía en el Peru… recuerdo haber intercambiado e-mails con los de Índigo y Rafo Raez.

    He escuchado algunas de Fabulosos Calavera y de Tears for Fears pero no para comentar.

    Saludos,

    Renzo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s