98 discos

18620441_10158653513085487_6469231209652490037_n

En mi último viaje a Lima tenía una misión: recuperar libros y discos que tenía en la casa de mi madre, guardados en cajas o colocados en la estantería de la que fuera mi habitación. En esta entrada me centraré en la música, aquella que en su momento había digitalizado para poder llevarlo en mi iPhone a dónde quisiera, pero cuyo soporte físico dejé abandonado a su suerte, llenándose de polvo y perdiendo el color de sus portadas por culpa de los rayos del sol.

Tampoco pensaba llevármelos todos, principalmente por dos razones: en primer lugar, porque la aerolínea me habría cobrado un buen dinero por el sobrepeso y la maleta adicional, y en segundo término -la más relevante- mi esposa, de manera sensata, me los habría tirado por la cabeza al llegar a casa con semejante equipaje (“¡y ahora dónde piensas poner todo eso!”).

Así que me llevé sólo aquellos que forman parte de la colección del mismo artista (y que afortunadamente ya tienen su espacio en la casa familiar): Soda Stereo, Cerati, Joe Jackson, Café Tacvba, Sabina. Pero muchos otros se quedaron en el mismo lugar, en el mismo espacio que muy pronto le pertenecería a otro propietario debido a la inminente venta de la mítica residencia maranguina. Mi hermano, preocupado de entregar la casa vacía, tal como lo había acordado con el comprador, encontró una rápida solución para aquellos cedés que se estsaban quedando huerfanos: “vamos a dárselo al Cholo”. Aprobé la propuesta con amplia satisfacción.

El Cholo hizo la carrera con mi hermano. Tampoco es plan de contar su vida en esta historia, aunque sí es relevante el porqué de la elección. Amante de la música como nosotros, fue uno de los primeros que revivió el vinilo entre nuestros conocidos. De por sí, los pocos elepés que teníamos en casa, ya se lo habíamos entregado semanas atrás. El Cholo recibió los discos compactos con alegría, sabiendo todo lo que esa entrega significaba para nosotros. Pero lo que hizo a continuación fue lo que animó a escribir este post.

El Cholo se creo su propio reto: oír en su coche los 98 discos que le habíamos dejado, camino a su trabajo. Cada jornada toma uno, dos o hasta tres CD (depende de la distancia a recorrer), les saca una foto y lo sube al Facebook, señalando el día de la escucha. Cuando empecé a ver sus post, me volvían recuerdos acerca de cuándo lo había comprado, cuáles eran las canciones que me habían gustado más por entonces (y si tenía la misma valoración al día de hoy) y a veces hasta alguna anécdota relacionada con el disco. Decidí volcar estos recuerdos como un comentario a la foto, sin saber que lo que empezó siendo algo singular, se terminó convirtiendo en una necesidad personal: siento que debo escribir la reseña del disco aleatorio que el Cholo muestra en su Facebook, simplemente por el mero hecho de escribirlo y recordarlo mientras lo escribo.

Es por eso que voy a seleccionar algunos de esos comentarios y publicarlo en este blog. No serán todos, pero sí aquellos que creo que valen la pena compartir más allá del Cholo, mi hermano y algún paracaidista más. Empezaré con esta primera entrega y probablemente continuaré con otros, hasta que el Cholo haya terminado de escuchar todos o hasta que pierda la motivación de rememorarlos con tantas ganas. Queda en ustedes la decisión de hacer caso a mis recomendaciones o darle la importancia que merecen los recuerdos de este escribidor.

Buscando chilenos – Sexual Democracia

18620403_10158660198920487_4777156620350877667_n.jpg

Ese disco inicialmente lo tuve en un casete regrabado de uno que me pasó un amigo del colegio en quinto de media. Un par de años más tarde, aproveché un viaje a Chile de otro amigo del cole y le pedí que me lo trajera. Está muy asociado a ese último año del colegio y los siguientes, cuando nos reencontrábamos con la patota en la kermesse y terminábamos ebrios cantando y llorando con “Canción Pacífico Protesta” o riéndonos con “Hígados” o “El profanador de cunas” (temazo, aunque a día de hoy suene políticamente muy incorrecta). Mención especial para “Vivan los bomberos”, tema favorito de otro gran amigo del cole, el Chato, quien lo asociaba directamente a su primo que era bombero. Después el Chato viajó también en algún momento a Chile, se compró el segundo casete de la banda y me lo prestó para escucharlo. No tenía la misma frescura del disco debut. Probablemente porque no nos veíamos tan seguido como antes, este casete se quedó en casa y nunca se lo pude devolver.

Having a blast – Green Day

18920217_10158724614945487_3235035505111000614_n.jpg

Discazo. Comprado en plena efervescencia del grupo. En un bootleg (disco no oficial) que contiene un par de presentaciones en vivo, uno de ellos, la mítica actuación en Woodstock, con guerra de barro incluida. La grabación es tal fiel al directo, que se escucha las distorsiones, los gritos del público y el acople de sonidos. Billy Joe diciendo “You’re fucking hippie!”, memorable como todo el CD.

LoMejorDe vol 1 y 2 – Pedro Suárez-Vértiz

18922081_10158730138025487_8216655257799168163_n

Buen disco con los mejores éxitos de Pedro Suárez-Vertiz (y alguno de Arena Hash) que tuvo después un volumen 2, igual de bueno, con temas hasta el 2002. Ambos discos se vendían en la caja del supermercado Wong (o Metro) por una cajetilla de cigarros Manhattan (malísimos) más unos soles más. Siempre he creído que PSV es uno de los mejores compositores peruanos, pero reconozco que algunas de las canciones fueron buenas en su momento, y hoy me parecen demasiado poperas o comerciales y no me apetece escucharlas. Pero hay clásicos como “Un vino y una cerveza” o el mismo “Cuéntame” que las sigo cantando con muchas ganas. Una última: un amigo rolinga argentino llegó a Lima en el 2000 y le gustó el tema del vino y la cerveza. Cuando se volvió a su país le regalé, manera de recuerdo, el disco “Degeneración actual” dónde estaba la canción. “¡Un desastre de disco! ¡es esa canción y ya!” me dijo mi exigente colega.

Greatest hits – The Human League

18813816_10158688596165487_2689832363634844649_n.jpg

Ese disco lo trajo mi hermano de no sé dónde. Synthpop del bueno, con clásicos como Don’t you want me, The Lebannon, Human, y algunas que sonaron en ese gran año para la música que fue 1983 como Fascination y, mi favorita, Mirror Man. Sí, también imito las expresiones faciales del vídeo de “Don’t you want me” cuando suena en el coche. Más aún las de la chica cuando canta “I was working as a waitress in a cocktail bar“. No me aguanto.

Anuncios

3 Respuestas a “98 discos

  1. Ptm….q buen post, he parado en el camino a leerlo.

    Estoy x cerró azul, volviendo de Paracas.

    Abrazo

    C.

  2. Pingback: 98 discos (II) | Confesiones de un Escritor Impulsivo·

  3. Pingback: 98 discos (IV) | Confesiones de un Escritor Impulsivo·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s