Discos Redondos: Esta boca es mía – Joaquín Sabina

Discos Redondos - Esta boca es mia - Joaquin Sabina
“Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.”
Más de cien mentiras

Joaquín Sabina llegó a mi vida en la segunda mitad de 1994. Radio Doble 9 programó como la canción Cuzqueña de la semana “El blues de lo que pasa en mi escalera”, un movedizo rocanrol con un reconocible fraseo inicial de la guitarra y un corto pero contundente solo que marca el cambio de ritmo del epílogo de la canción. Pero lo que más me llamó la atención fue la cachonda cotidianidad de su letra y la casi interminable estrofa final que me divertía tanto que cada tres horas esperaba ansioso para que la radio la volviera a programar.

Pero mi primera impresión no quedó ahí. Doble 9 por entonces dejaba correr discos completos durante las madrugadas de los fines de semana. Así que en más de una ocasión el “Esta boca es mía” nos acompañó en largas jornadas de póker o en estresantes amanecidas de trabajos para la universidad. Fue mi hermano el que un día apareció con el CD en casa y partir de ese momento ya no tuvimos que cruzar los dedos para esperar la decisión del trasnochador disc-jockey.

El disco empieza en silencio, con instrumentos afinándose a muy bajo volumen durante los primeros segundos hasta que Joaquín arranca con un sonoro “¡Qué no arranquen los coches!”, el inicio de “Esta noche contigo”, una hermosa canción de amor que va in crescendo en musicalidad y fuerza. Le sigue el tema de presentación comercial del disco, la dedicada a Chabela Vargas “Por el bulevar de los sueños rotos”, y continúa con temas pop-rock salpicadas de poesía en donde destaca la preciosa y rumbona “Besos con sal”. Como si fuera un LP, el primer lado termina con la suave y poderosa “Ruido”, con base en guitarra flamenca y de desgarradora letra.

“El blues…” rompe a propósito esa aura de desolación y da paso a quizás uno de los mejores boleros que he escuchado nunca: “Como un explorador”. Luego del rock de “Mujeres fatal” y el blues de “Ganas de…”, “La casa por la ventana” es una alegre salsa cantada a dúo con Pablo Milanés acerca de las problemas que aquejan (entonces y ahora) a los inmigrantes en España. El álbum llega a lo más alto con “Más de cien mentiras”, con una magistral enumeración, de patentado estilo sabinero, manual de usuario para convencer hasta a un potencial suicida. El colofón lo pone la melancólica “Esta boca es mía”, punto final que cierra el disco de la misma manera en que se inicio, susurrante y complaciente.

Mi admiración por este trabajo de Sabina me anima a buscar toda información respecto a su obra. Pronto me hago de sus dos discos previos, “Física y Química” y “Mentiras Piadosas”, y soy uno de los que atiborramos el “Muelle Uno” en su primera presentación en Lima, en el año 1995. En el 96 presenta “Yo mi me contigo”, su nueva producción, y anuncia un concierto mano a mano con Pablo Milanés en el campus de la Universidad Católica, donde estaba terminando de cursar mis estudios como Ingeniero Informático.

Este fue el pretexto para unir mi vocación profesional con mi pasión musical. Internet ya era una realidad por entonces pero la información acerca de Joaquín Sabina no pasaba algunas notas periodísticas y algún site escondido de un aficionado con muy poca información. Recopilé artículos de prensa, transcribí las letras de sus discos y publiqué crónicas sobre sus conciertos en una página web que me sirvió como experimento, para hacer mis pinitos como webmaster.

Mi página tenía además una sección para dejar comentarios y compartir cualquier material relacionado con Joaquín Sabina. Cuando recopilé cerca de cuarenta correos electrónicos di el siguiente paso: hice una lista de interés, un mailing-list con esas cuarenta direcciones en las que ponía a disposición de gente de México, Argentina, España, Venezuela y de otros países latinoamericanos, una única dirección de correo con el que podíamos comunicarnos entre todos.

Hoy se cumplen quince años del primer correo que originó esa lista. Poco tiempo después hicimos una encuesta para ponerle título al cyber-bar que habíamos montado en la red. La llamamos “El Templo del Morbo” y desde entonces ha sido el punto de encuentro de pequeños y de enormes personajes, de listillos y de auténticos creadores, de gente con grandes ideas y sublimes sentimientos, de personas que dejaron de ser un simple nickname para convertirse en mis más íntimos amigos.

Las historias propias y ajenas que se han generado dentro del TDM son incontables y seguro que muchas son hasta inconfesables. Tendría que abrir otra sección en mi blog solo para ellas. Prefiero seguir recordándolas entre los propios templarios, como las antiguas leyendas que pasaban de generación en generación alrededor de un fuego abrigador. Porque así ha sido desde hace quince años y porque así será durante muchos años más.

Videoclip de “Por el bulevar de los sueños rotos” aquí
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10 Respuestas a “Discos Redondos: Esta boca es mía – Joaquín Sabina

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