El Zorro de Vallecas

Era el último encuentro de la temporada. La mala campaña del Atlético Vicálvaro sólo podía salvarse con la permanencia en la liga distrital y la victoria era lo único que le servía. El duro y enredado primer tiempo había culminado sin abrirse el marcador y los segundos cuarenta y cinco minutos se intuían mucho más intensos.

Durante el descanso, Fran Rojas, el desangelado y terco entrenador del Vicálvaro, recibió una advertencia de su capitán:

– Si no sacas a Lito, te van a sacar en ambulancia.

A pesar de sus dotes para el regate y los tiros libres, Lito Valdéz, el “Zorro de Vallecas”, no había sido considerado en los últimos partidos a raíz de unas declaraciones que hizo para el periódico del barrio, en donde reflexionó sobre los malos resultados y las pocas cualidades de su técnico.

En las gradas, los aficionados despotricaban contra Rojas y pedían a gritos el ingreso de Valdéz. Alterado, el estratega le respondió al capitán:

– ¡Hagan lo que les de la gana, yo me largo de aquí!

Mientras él salía del estadio, el Zorro ingresaba al campo en medio del aplauso de la gente, quienes tenían todas sus esperanzas puestas en el habilidoso jugador.

Sin embargo, la segunda etapa prosiguió con su monótona vehemencia de muchas faltas y pocas incursiones en las dos áreas. A pesar de los quiebres de Lito, sus jugadas eran desarmadas en los últimos metros por los defensores del Deportivo Coslada o sus remates eran detenidos con inmejorables atajadas de Jacobo Silva, el experimentado portero del equipo rival.

A diez minutos del final, Lito recibió un pase desde el centro del campo en un contragolpe que lo dejó solo frente a Silva. Controlaba la pelota, la llevaba pegada a sus pies y esperó la salida del guardameta. Este salió a su encuentro y, al ver que iba a ser vencido, le propinó un golpe al tobillo derecho. Valdéz trastabilló y cayó dentro del área grande.

– ¡Penalty, penalty! -, gritaron desde el banco de suplentes del Vicálvaro.

– ¡Levántese, no ha pasado nada! – exclamó el réferi, quién conocía las reiteradas tretas que el astuto Zorro hacía para sorprender a los árbitros.

Lito, que esta vez no simulaba, quedó lesionado por el golpe. Cojeaba. Le costaba mucho esfuerzo y dolor ir a por el balón. Al Vicálvaro no le quedaban más cambios por hacer y al de Vallecas los últimos minutos le parecieron toda una eternidad. Ya no podía participar del juego y veía cómo su equipo se replegaba debido a la presión del contrario. Un minuto más de prórroga y la suerte parecía estar echada.

Tras un ataque masivo del Coslada, la última jugada fue casi un “deja-vú”: un nuevo rechazo desde el área del Vicálvaro llegó hacia la otra mitad del campo provocando nuevamente el contragolpe. El tobillo de Lito hizo que se quedara a medio camino y que mirara la jugada desde lejos, iracundo e impotente. Jonás, el vicalvareño delantero centro que lo acompañaba en la ofensiva, siguió corriendo y Jacobo Silva era el único obstáculo que le quedaba de cara a la portería. En ese momento, sonó el típico pitazo que marca el final del encuentro. Silva levantó las manos en señal de victoria mientras Jonás continuó la jugada, le hizo un quite y lanzó un fuerte puntapié.

– ¡Goooooooooooooooolllllllllll!

La tribuna se vino abajo y los jugadores del Vicálvaro se abrazaban y lloraban de alegría. Los del Coslada se enzarzaron con el árbitro mientras éste se mantenía firme, señalando el centro del campo, a la vez que gesticulaba que él no había soplado ningún silbato y que el encuentro aún no había terminado. La confusión era general y la reanudación del juego, imposible. El colegiado decidió finalizar el encuentro y retirarse presurosamente custodiado por la policía municipal, quienes además tuvieron que pedir refuerzos para hacer frente al desorden producido por los aficionados.

En Vicálvaro aún perdura el recuerdo de Lito, el mejor jugador que militó en las filas del Atlético y todo un personaje dentro y fuera de las canchas. Esa antológica final se sigue evocando con algarabía y sonrisas socarronas. Muchos mantienen fresca en la memoria, la inolvidable tarde en que el mañoso mediocentro de Vallecas lanzó el famoso silbido que hizo creer al mundo entero que el partido con el Coslada había terminado.

Football

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Una respuesta a “El Zorro de Vallecas

  1. muy bueno… falta la 2da parte cuando rompe los carnet de cancha y se retiran del torneo sin consultar a los demas jugadores

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