ooO(…puedo ponerme cursi y decir…)Ooo

No se por qué ni cómo fue que se me ocurrió, pero cuando imaginé la ceremonia que haríamos en Lima para celebrar nuestro matrimonio lo tenía muy claro: quería que se hiciera frente al mar y que se vaya desarrollando durante el atardecer, cuando el sol empieza a ocultarse y deja esos colores tan cálidos y espectaculares en el horizonte limeño.

El lugar para la boda en Bilbao ya estaba anunciado y era más o menos conocido por nosotros y por algunos de los invitados que nos confirmaban que el famoso “Salón Árabe” del Ayuntamiento de Bilbao era de lo más solicitado por las parejas vizcaínas para esa fecha tan especial.

Y el 11 de marzo entendimos por qué el Ayuntamiento pedía en octubre del año anterior, que las parejas vayan solicitando la fecha de su boda para este salón. Majestuoso e imponente, sus tonos rojos y dorados fue el mejor marco diseñado para que nos diéramos el “¡sí quiero y acepto!” por primera vez en Euskadi y en compañía de algunos de nuestros mejores amigos y en especial de la que ahora es mi familia política.

Treinta y seis horas después de esa celebración, ya estábamos rumbo a Lima, para lo que sería la segunda edición del “Wedding Tour 2011”, en donde tendríamos esta vez como invitados a mi familia y amigos que me han visto crecer en mis distintas etapas desde que era niño.

El martes antes de la ceremonia nos reuníamos por primera vez de manera real, y no virtual, con la agencia que estaba a cargo de la organización de la boda. Hasta entonces los que conocíamos los detalles de la misma era mi “comité de organización local”, formado especialmente para la ocasión, y quien escribe. Izas confiaba plenamente en los preparativos que estaba realizando, aunque de cuando en cuando, y con obvia inquietud, preguntaba ¿y allá cómo va a ser?. Mi respuesta siempre era que no se preocupara y que confíe en mi, que todo iba a salir muy bien.

Pero la verdad era que que ni yo mismo estaba seguro de lo que iba a pasar en Lima: ¿nos vamos a casar en la playa? ¿y en qué parte de la playa? ¿y si sube la marea? ¿vamos a estar sobre la arena? ¿y que pasará con los tacones de la novia y de las invitadas? ¿será necesario un “dress-code” particular? ¿y habrá gente externa, fuera de los invitados, mirándonos, gritándonos y haciéndonos sentir incómodos?

Afortunadamente todas estas dudas eran saldadas y de la mejor forma por la organizadora de la boda, la cual además nos mostraba videos y fotos de ceremonias anteriores que aumentaban nuestra confianza acerca de lo que sería la nuestra. Pero a mi quien más me interesaba era Izas y todo lo que pensaba de esto, de todo lo que había estado preparando a sus espaldas y que recién ahora comenzaba a enterarse.

Habiendo repasado todos los detalles, nos depedimos de la organizadora y tomamos un taxi para volver a casa de mi madre, donde nos estábamos alojando. En el camino, la mirada y la sonrisa de Izas me mostraba una alegría y una felicidad única, de aquellas que me encandilaron cuando recién empezábamos a salir o de aquellas que hace que sienta que mi corazón está saltando de gozo mientras se ríe de manera juguetona. En medio de un típico atasco limeño y con esa dulce voz que tiene, me dice de repente: “¿sabes que mi sueño de pequeña era casarme en la playa?”.

He tenido suerte, sí. Muchísima suerte para que el destino haya hecho que Izas y yo nos encontremos, quizás en nuestro mejor momento como personas. Porque en todo este tiempo que llevamos juntos hemos tenido que pasar por alguna situacion en la cual hemos agradecido haber tenido esas vivencias y experiencias del pasado para poder afrontar las cosas con mucha mayor madurez en el presente. Pero por sobretodo, porque en todo este tiempo he logrado sentir nuevas sensaciones, valorar nuevas cosas y darme cuenta que ya no soy solamente yo, sino que soy yo y ella, y que estamos listos para construir nuestro destino, tal como me lo dijo ella es sus votos “sabiendo tanto tu como yo que juntos somos mejor que separados”.

Y el 19 de marzo en Lima, al final de la ceremonia y con las últimas luces de sol sobre el mar, dibujando trazos de colores en el horizonte, Izas me lleva a un apartado y con esa misma mirada y sonrisa, ya descrita anteriormente, me dice: “ha sido mucho más bonito de lo que había soñado”.

Bakio, 30 de marzo del 2011
 
 
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3 Respuestas a “ooO(…puedo ponerme cursi y decir…)Ooo

  1. Felicitaciones Kike….yo tambien hubiera tenido algunas dudas…me imagino que tu hermano si estuvo personalmente involucrado con la agencia!

    Adan

  2. ES una gran alegría para mi verlos juntos y felices y esta experiencia en Lima sera seguida de otros muchos momentos buenos e inolvidables que adornarán su historia juntos.
    Dios les bendiga grandemente.
    Muchas Gracias por la confianza y el alto honor de estas junto a ustedes en este dia tan especial .Un abrazo para ustedes desde Peru .
    Jeaneth Aguilar de Alvarez

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