Washington, D.C. Top Five

Quería que las fiestas de fin de año del 2008 fueran diferentes, distintas a las que había vivido hasta entonces. Estar en Nueva York recibiendo el Año Nuevo era algo que ya tenía programado desde hace unos meses, mas no así las navidades. Planificando mi recorrido viajero por el lado este de los Estados Unidos, me doy cuenta que Washington D.C. podría ser un buen destino y no únicamente para pasar la noche de navidad. Afortunadamente no me equivoqué.

Se nota mucho que se está en la capital más poderosa del mundo. Enormes bloques de edificios, sedes de importantes organizaciones nacionales y mundiales, símbolos del poder estadounidense como el Pentágono y la Casa Blanca están emplazados uno al lado del otro, dando la sensación que estuvieras en una especie de parque de atracciones de temática gubernamental. Lo mejor de todo ello es que están rodeados de grandes jardines públicos, tremendos monumentos y de un conjunto de museos que le quitan la solemnidad a la ciudad y le da un aire mucho más relajado.

Lo que sigue a continuación son los cinco mejores lugares que encontré durante ese viaje de cuatro días y que quisieran que perduren de alguna forma más allá de mi memoria.

5. Sausages & Hot Dogs Stands (puestos callejeros de comida rápida)

Como no podía ser de otra forma, esta lista empieza con los puestos de comida rápida que te puedes encontrar prácticamente a toda hora y casi en cualquier lugar. En particular, para un día de navidad, en el que todo está cerrado y que aprovechas para recorrer la ciudad todo lo que puedas, es una verdadera y deliciosa salvación. El típico pan con chorizo, al cual le puedes agregar además de las clásicas salsas, cebolla, pepinillos encurtidos y “chili”. Luego de esa pausa, estas preparado para continuar con tu recorrido por unas horas más. Recomiendo dos o tres dosis diarias, cada cuatro o seis horas según el apetito de cada uno. Para fanáticos de la ¿buena? comida “chatarra”.

4. National Museum of American History (Museo Nacional de Historia Americana)

Es uno de los museos más visitados del inmenso complejo de museos pertenecientes al reconocido Smithsonian Institution; cuenta con una colección que refleja lo que los estadounidenses reclaman como parte de su corta historia: los zapatos rubíes de Dorothy en película “El Mago de Oz”, la Rana René (Kermit the Frog) y un carrito de Dumbo de los primeras atracciones de Disneylandia. Pero también muestra la impresionante bandera que inspiro a su himno nacional (“Star-Spangled Banner”), trenes y vehículos que muestran la evolución del transporte y las carreteras, un espacio dedicado a Thomas Alva Edison y a sus numerosos inventos y patentes y un apartado para el recuerdo y las pertenencias de los presidentes y las primeras damas. Un compendio muy variado, temáticamente muy bien organizado y que se recorre muy animadamente. Cuidado con la tienda de souvenirs: es un verdadero placer pecaminoso.

3. National Mall

Nada mejor para un día festivo, con todo prácticamente cerrado, que darse un paseo por el National Mall, y mucho mejor aún si tienen la suerte de contar con un día soleado en pleno invierno septentrional. Se extiende desde el Capitolio hasta el Monumento a Abraham Lincoln, teniendo a mitad de recorrido el famoso obelisco (el monumento a Washington). Sin embargo es recomendable iniciar el recorrido desde el Union Station, una impresionante estación de tren al estilo de las grandes estaciones estadounidenses. Rodeado de los museos Smithsonianos, monumentos nacionales y los memoriales para los combatientes de las últimas guerras del siglo XX, es imposible no recordar grandes eventos que sucedieron en sus jardines como el discurso de Martin Luther King… o la escena de Forrest Gump cuando cruza la piscina para encontrarse con su Jenny. No se olviden de hacer una reverencia al “Honesto Abe”: la escultura impone.

2. International Spy Museum (Museo Internacional del Espionaje)

¡El zapatófono de Maxwell Smart existe de verdad! Y así como ello, se puede apreciar una serie de artilugios usados por espías de verdad, como un revolver con forma de lápiz de labios, monedas huecas por dentro que sirven para guardar ganzúas y capsulas para el culo con todo lo necesario para el suicidio en el caso de ser descubierto. Un viaje por la historia del espionaje, desde los ninjas, las primeras técnicas de encriptación, los hombres detrás del poder real como Rasputín o Richelieu, las guerras mundiales y la gran cantidad de películas y series televisivas inspiradas en el mundo del espionaje. Además puedes participar de un juego en el que te conviertes en un espía que tiene que conseguir una información que se va revelando conforme vas recorriendo el museo y que debe entregarla en una de las últimas salas. Lo que no pagas por ingresar a los museos Smithsonianos, lo tendrás que pagar aquí, pero la experiencia es memorable y muy divertida. Y ten cuidado con la paranoia, porque luego sentirás que estas siendo vigilado en todas las esquinas… y por quien menos te esperas.

1. National Air and Space Museum (Museo Nacional del Aire y del Espacio)

El más popular e impresionante de los museos Smithsonianos guarda verdaderas joyas de la aviación como el primer aeroplano de los hnos. Wrigth, el “Espíritu de San Louis” y el Lockheed Vega de Amelia Earhart, prototipos para los próximos viajes comerciales al espacio como el “Space Ship One” y objetos de las naves espaciales, como el modulo lunar del Apolo 11, algunos satélites y hasta un pedazo de roca lunar. La gran colección cuenta con una abundante información, cuyo procesamiento interior llega a ser agotador. Sin embargo, para recuperarse no hay nada mejor que probar algunos de los simuladores de vuelos interactivos que se encuentran al final de recinto. Eso si, la próxima vez que vaya, por favor, no dejen que coja el timón. Mi compañera de viaje estuvo cinco minutos de cabeza por culpa de mi pésima conducción. Mejor déjenme la ametralladora.

Así que la próxima vez que viajen a Nueva York, resérvense unos días, alquilen un coche y conduzcan 5 horas hasta Washington D.C. Tres o cuatro días pueden ser suficientes para descubrir una ciudad cuyo principal atractivo podría ser el hecho de ser la capital de los Estados Unidos pero que en realidad tiene mucho más para ofrecer. Yo personalmente regresaría con muchísimo gusto.

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2 Respuestas a “Washington, D.C. Top Five

  1. Uf, qué recuerdos, qué ciudad… Aunque tengo un par de puntualizaciones:
    – Falta en tu lista el museo del Holocausto. Sólo con entrar al hall uno siente cierta angustia.
    – Los domingos de verano desaparecen los puestos de perritos calientes. Te lo dice una que estuvo a punto de morir de calor e inanición mientras trataba de que su compañero no cayera en coma diabético.
    – No eran un par, eran tres: curiosa también la sede del FBI, justo enfrente del museo del espionaje y tan disfrazada de agente secreto que, siendo un edificio gigantesco, tiene un cartel chiquitito, chiquitito 🙂

  2. El museo del Holocausto no lo encontre… el que si encontre, pero que ya no pude entrar, fue el “Crimen y Castigo” casi al lado del Spy Museum y me parece que es algo similar a este… como digo, un motivo mas para regresar =)

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