Mirando el fuego – Religión

Religión
 
La aventura española había llegado a su fin. Casi dos años de estudios de maestría dejaba, además de muchos momentos gratos y un bagaje cultural, profesional y personal más que interesante, una deuda personal producto de la fuerte inversión económica y un decepción que, hasta que no aterricé en Lima, no me había dado cuenta de su envergadura.
 
En Lima, mi familia me esperaba con muchas ansias. Estaban muy emocionados por tenerme nuevamente en casa y acompañarme en el inicio de una nueva etapa en mi vida. Todo estaba preparado para el recibimiento en el aeropuerto: los besos, los abrazos, la comida de Toña en casa y las cervezas para acompañar la charla y las anécdotas del viaje.
 
Sin embargo, estando ya en casa y en medio de la cena, me di cuenta que no me sentía bien. No tenía ganas de comer, no tenía ganas de conversar y sentía una presión muy fuerte en el pecho. Mi incomodidad fue creciendo hasta que, cansado de tantas preguntas y sin saber como manifestar lo que sentía en mi interior, exploté, grité, me levanté de la mesa y me fui llorando a mi habitación.
 
Mi madre, muy acongojada, me pedía disculpas desde el otro lado de la puerta y me rogaba que volviera a la sala. Mi padre y mi hermano, en tono más negociador, me pedían que me tranquilizara y que no me sienta presionado para hablar si no lo quería. Yo solamente quería estar solo y desfogar todo lo que tenía contenido no se desde hacía cuanto tiempo: el volver prácticamente tal como me fui, con una gran deuda, sin lograr conseguir empleo en España, sin haber conocido a mi cantante favorito, habiendo terminado mal una relación y viviendo en las ultimas semanas una experiencia inolvidable con una chica que acababa de conocer y que creía que nunca más la volvería a ver. Todas esas sensaciones se entremezclaban y yo solo atinaba a llorar y las lágrimas empapaban toda la almohada que tenía abrazada. Lloré tanto que termine cansado y agotado, quizás también por haber liberado esa pena y esa tensión tan grande. Y finalmente me dormí.
 
Desperté a la mañana siguiente más tranquilo, pero con la cara y los ojos muy hinchados, y casi inmediatamente sonó el teléfono de casa. Me llamaba mi hermano para decirme solamente que había dejado un CD en el equipo de música y que quería que escuchara la primera canción. Medio dormido aún le corté y le hice caso.
 
Mi piel empezó a erizarse con los primeros sonidos. Unos gritos suaves, medio épicos, introducen a unas guitarras con una melodía limpia y armoniosa que tiene su máxima expresión en un leitmotiv poderoso:
 
ooO(…saca las espadas de tu interior; rompe los cristales de tu corazón…)Ooo
 
Volví a llorar, pero esta vez muy distinto a la noche anterior. Ahora sí creía que algo nuevo, y bueno, podía estar empezando. Llamé a mi hermano y le dije “¡hijo de puta, eres un genio!” a lo que el me respondió únicamente con un “¡chévere! que bueno que te gusto”, seguro que con esa sonrisa de “jaja, ¡lo logre, negro, lo logre!”. Escuché la canción dos o tres veces más. Quería disfrutar esa nueva sensación el mayor tiempo posible. Todo el tiempo que debía de durar.
 
Mi hermano cumplió años hace unos días, y en vez de regalarle una camiseta del Athletic, quería regalarle este relato. No llegó a tiempo pero espero que eso no sea importante. Prefiero que lo importante sea decirle que nunca antes una canción y una frase cayeron tan bien y tan perfectas en un momento tan preciso. Y que ese fue el punto aparte que me permitió cambiar de párrafo, cerrando uno triste, impotente y depresivo y abriendo otro más alegre, con mayor energía y mucha mayor esperanza.
 
¡Thank you bro’! =)
Bilbao, 23 de mayo de 2009
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5 Respuestas a “Mirando el fuego – Religión

  1. El día d ayer pensando en mi hijo encontré tu comentario sobre esta canción hoy día sola con el de dos años salí del dr me habían dado su diagnostico y fue muy triste y fuerte subí al auto lo puse e su silla y me puse a llorar prendí mi CD y que crees s

    • Este tema y dije punta madre graciasssss me limpie las lagrimaa y le dije a mi hijo Solo la lucha nos lleva al amor!!!!!!

      • Impresionante como las canciones vienen a nuestra ayuda en nuestros peores momentos. Mucha fuerza y mucha buena vibra para tu hijo y para ti. Y que la música nos siga acompañando en todo instante. Muchas gracias por leerme y por tu comentario.

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