Viena Top Five

A fines de junio, bajo el pretexto de estar presente en las finales de la Eurocopa 2008, tuve la oportunidad de descubrir una de las ciudades más hermosas y en donde mejor me he sentido en los últimos tiempos: Viena.

Podría definirla como un pequeño París, pero mucho más relajada que la agitada capital francesa. Monumental y ostentosa, el antiguo centro del poderoso Imperio Astro-Húngaro estaba totalmente entregado al evento futbolístico, y si bien visualmente estaba algo afectada, aún era posible disfrutar de la grandiosidad de sus palacios y sus plazas.

A modo de “guía para navegantes”, esta es mi lista particular de los cinco mejores lugares que conocí durante esos sorprendentes y memorables días:

5. Würstelstand (puestos callejeros de comida rápida)

Quizás lo más representativo de la cocina vienesa sea el schnitzel, algo así como el típico filete de ternera empanizado y frito, y la Sachertorte, una tarta de chocolate, bañada en chocolate y rellena de mermelada. Sin embargo, lo que más me gustó fue la gran variedad de salchichas que podías conseguir en cualquier puesto de comida a lo largo de la ciudad. Además de las conocidas bratwurst (salchicha blanca a la parrilla), se pueden encontrar frankfurter (salchicha cocida), currywurst (salchicha con curry), Käsewurst (salchicha con queso) y muchos más “wurst” que no tuve tiempo de probar. Todos ellas, obviamente acompañada de una buena cerveza, te quitan el hambre a cualquier hora del día… y de la noche.

4. Wurstelprater (parque de atracciones de Prater)

Los que me conocen, saben que tengo una debilidad por los parques de atracciones, y en especial por las montañas rusas. Sin embargo lo más resaltante en este caso es la Riesenrad, la noria gigante, que además hacía de imagen representativa de Viena en los afiches de la Eurocopa. Todo un símbolo de la ciudad, la noria de Prater gira muy lentamente, lo cual permite disfrutar de una vista privilegiada y duradera de toda la ciudad. Una vuelta completa puede tomar alrededor de quince minutos. Lo curioso es que además de las cabinas normales, existen otras acondicionadas para almuerzos y cenas con mesas para diez o más personas e incluso algunas más intimas para sorprender a tu pareja con una cena romántica. Me he prometido regresar.

3. Die Donau (El Danubio y sus alrededores)

Me pareció una idea fantástica que el metro de Viena tenga una estación en medio del río Danubio. ¡Qué mejor manera de aprovechar el entorno! Una vista formidable del río, limpio y muy bien cuidado, y de su mejor aprovechada orilla. Un ambiente muy alegre y festivo decorado por restaurantes, bares y discotecas instalados a cada lado del río, gente que se baña en sus aguas, barcos turísticos que parten de sus muelles y una banda de “batucada” tocando la música de fondo. Ideal para tomarse unas margaritas a media tarde, en pleno verano, mientras actualizas tu vida a tu amigo y compañero de viaje.

2. El Palacio Belvedere

Ubicado en el sur de Viena, está compuesto de dos palacios conectados por un inmenso y decorado jardín, cuyo mayor valor, a manera muy personal, radica en que alberga a una de mis pinturas favoritas: “El Beso” de Gustav Klimt. La pintura se encuentra dentro de una habitación dedicada al pintor (donde además se pueden ver otras obras como, por ejemplo, “Judith”) y está dentro de una especie de mueble con un cristal delante. Su metro ochenta de altura, el dorado predominante y esa sensualidad y ternura representada en el beso del hombre a su amada, me erizó la piel y me dejó boquiabierto, pero sonriente, durante más de algunos minutos.

1. Karlsplatz (Plaza de San Carlos)

Denominada así porque ahí se encuentra la Karlskirche (la Iglesia de San Carlos Borromeo), Karlsplatz está rodeada de otros edificios como la Universidad Técnica de Viena y el Edificio de Sececión. Sin embargo, el recuerdo de este lugar no está en sus edificios sino más bien en una tarde en que nos sentamos en una banca, con unos tragos a base de ron comprados en un puesto montado en el lugar, escuchando música “lounge” de los setentas y ochentas, “pinchados” por un DJ que estaba dentro de una gran bola de luces de discoteca, con chicas patinando, con chicos paseando en “Segway” y con otros más, que al igual que nosotros, disfrutaban de una buena conversación con el sol brillando a media tarde. Sencillamente inolvidable.

Por supuesto que para el lector que conozca Viena faltan más lugares, como el Palacio Imperial de Hofburg, Stephasnsdom y su Stephansplatz, el Kunsthistorisches y otros más, pero esta sólo es una lista de cinco, y en particular, de cinco anécdotas que quería hacer perdurar. El debate sobre los mejores lugares de Viena está abierto.

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