Templanza

Juan había entrado hace solo unos meses atrás a la consultora en donde además de un buen sueldo, buenas perspectivas de superación y agradable ambiente laboral, conocería a Fabiana, una chica poco mayor que él que llevaba hace ya algún tiempo dentro la empresa y que era una de las mejores pagadas del grupo. Como siempre sucede al principio Juan se demoro en entrar en confianza con sus demás compañeros de trabajo en donde además, y como para hacer más difícil el contacto, la mayoría eran mujeres. Sin embargo con el correr de los días se llego a formar un grupo de trabajo muy unido, con mucha amistad de por medio y en el cual Fabiana además de ser la más cariñosa y la de mejores sentimientos, era la nueva ilusión en la atormentada vida sentimental de Juan.

Y es que Juan había tenido un par de relaciones anteriores, de unos cuantos meses, sin fortuna, en donde las peleas y discusiones fueron la constante en ambos casos. Precisamente la ultima de ellas, terminada hace poco mas de una año, estuvo llena de desencuentros y reconciliaciones, hasta un punto en el cual él decidió vivir solo por un tiempo, sin tener que buscar ni necesitar a ninguna mujer. Simplemente seria él, sus amigos del barrio o de la universidad, su trabajo, algún estudio que pudiera presentarse, y su conexión a Internet.

En los últimos meses Juan había logrado hacer amistad con muchas personas de distintas partes del mundo a través de la Internet y una muy especial con una mexicana residente en Chicago. Tenían largas conversaciones de mas de una hora durante la noche las cuales solo eran cortadas por su hermano que necesitaba llamar a un compañero de su universidad o por su razón que le hacia recordar sobre la cuenta telefónica de fin de mes. Con ella, Juan llevaba lo que se conoce como un amor virtual o por computadora. Los “te quiero mucho”, “me gustaría tenerte a mi lado”, “no puedo aguantar seguir estando sin ti” o “ya veras que pronto nos estaremos juntos” eran frases de todos los encuentros. Si bien Juan intentaba tomar esta relación con calma, también es cierto que le permitía escapar un poco de su realidad y fantasear con la posibilidad de encontrar a la mujer de su vida en otro contexto. Bueno, eso era así hasta que conoció a Fabiana.

Juan y Fabiana habían logrado tener una gran amistad. Nunca salieron solos pero cuando salían a una reunión, a una fiesta o a una discoteca, siempre procuraban ir, estar y regresar juntos. Sus amigos en el trabajo les hacían bromas pero a ellos no les importaba. Ellos estaban tranquilos con sus sentimientos. O bueno, mas bien, es lo que querían demostrar pues Juan ya empezaba a sentir algo mas que una simple amistad por Fabiana y ella tampoco estaba muy segura de lo que pasaba por su corazón en esos momentos.

Y es que Fabiana tampoco la había pasado muy bien en cuestión de amores. Su única relación duro solo dos meses y durante ese tiempo sus dudas de que si había elegido o no a la persona correcta además del trabajar en la misma empresa hicieron que duraran muy poco juntos. Desde ese momento prometio no volverse a enamorar de ningún compañero de trabajo y buscando alejarse de malos recuerdos, se cambió de trabajo e ingreso a la consultora. Durante sus primeros meses se dedico de lleno a sus labores de Analista de Sistemas y a sus estudios de Maestría. Sin embargo casi coincidentemente con la llegada de Juan, su ex-enamorado la había vuelto a buscar intentando una reconciliación a la cual ella inicialmente se negaba, pero que poco a poco empezó a pensar mas en esa posibilidad. Y es que por mas que pudiera sentir algo mas que una amistad por Juan, sabia que entre los dos nunca iba a suceder nada, ya sea porque él nunca se lo había insinuado ni pensaba hacerlo o simplemente porque no se volvería a equivocar enamorándose de alguien con quien trabaja.

Así se juntaron varios factores en el sí que dio Fabiana al pedido de reconciliación de su ex-enamorado. Pero definitivamente ella no podría tener una relación totalmente sincera con su pareja trabajando casi todo el día con Juan a su costado. Por eso decidió nuevamente cambiarse de trabajo, encontrando casi inmediatamente, gracias a la ayuda de su, ahora nuevamente, enamorado, uno nuevo alejado de él y de Juan. Ella le presentó su renuncia al Gerente de la consultora, con quien tenia una excelente relación, a lo que él le aceptó sin reparos no sin antes hacerle prometer que no diría nada de su alejamiento de la empresa a ninguno de sus compañeros sino hasta el día siguiente durante el agasajo que iba realizar la empresa por su aniversario.

Al día siguiente Fabiana se presento a la reunión con su enamorado mientras que Juan, que no había vuelto a hablar con ella desde hace una semana cuando se entero de su reconciliación, fue solo. Todo el personal de la empresa se encontraba presente y el agasajo era todo un éxito. En un momento de la reunión el Gerente pidió la palabra, agradeció a todos los presentes, hablo del aniversario de la empresa y finalmente anuncio a todos el alejamiento de Fabiana de la organización buscando mayores perspectivas de desarrollo. Los amigos, algo tristes pero contentos por ella a la vez, la aplaudieron y se acercaron a saludarla. Todos menos Juan. Al escuchar la noticia salió del grupo en el que se encontraba y se dirigió corriendo a la parte posterior del local. Fabiana seguía recibiendo los saludos y se percato que Juan no estaba cerca. Le pregunto a su mejor amiga donde estaba y ella le señaló el lugar. Fabiana fue hacia el sitio y encontró a Juan sentado en un pequeño muro, con la mirada hacia el piso y una cerveza en su mano.

– Juan, ¿qué haces?

– Nada. Solo estoy aquí tomándome una cerveza.

– ¿Pero que te sucede? ¿Fue por lo de mi renuncia?

– ¿Renuncia?. Y porque me va a interesar tu renuncia. Tú eres libre de elegir tu lugar de trabajo. Y me imagino que has tomado tu mejor decisión.

– ¿Qué te pasa? ¿Por qué me respondes así?

– Nada. Solo que… ¿por que no me lo contaste antes?

– No lo sé. Simplemente no quise hacerlo.

– Seguro que te vas a trabajar con el ¿verdad?

– ¿Con Francisco? No. El solo me ayudo con el contacto. Simplemente quise cambiar de ambiente y nada mas.

– ¿Por que te vas si estabas tan bien acá? ¿El no quiere que trabajes con nosotros?

– No. Para nada. El no tiene que ver con mi decisión. En realidad me voy porque quiero sentirme bien conmigo misma.

– No te entiendo.

– Pues si. Ahora que he regresado con Francisco quiero estar tranquila… quiero hacer bien las cosas… no quiero echarlo a perder nuevamente.

En ese momento Juan dejo su cerveza, se levanto y se paro frente a ella. Fabiana cambió la expresión de su rostro. Sus uñas empezaron a chocar entre si, señal que ella hacia cuando se sentía nerviosa. El la vio esa señal, le tomo la mano y se puso mas cerca de ella. Ella no se movió y sus ojos empezaron a humedecerse.

– ¿Es por mi no?. Te vas de la empresa por mi, ¿no es así?

Una lagrima empezó a recorrer su mejilla izquierda. El acerco su mano y se la quito.

– Si. No voy a estar tranquila si tú estas cerca de mí.

Juan le acariciaba el cabello; ella tomó su mano con mayor fuerza; se miraron fijamente y el empezó a acercársele. Ella se mantuvo en su lugar, sin atinar a nada; las lagrimas seguían recorriendo su cara. Juan acerco sus labios a los de ella y ella no se resistió. Fue el beso mas dulce y tierno que pudieron haber tenido durante toda su vida. El la besaba con las manos entre sus mejillas y su cuello. Ella mientras lo besaba, lo abrazaba por la cintura con todas sus fuerzas. Estuvieron así durante algunos segundos. Hasta que ella reaccionó, dejo de besarlo y se fue corriendo hacia cualquier parte mientras lloraba con las manos en su rostro. El se quedó perplejo, confundido. Tomo su cerveza y se dirigió hacia la salida. Por otro lado la fiesta seguía en todo su apogeo y el trago, para alegría de muchos, aun no se terminaba.

Luego de ese incidente Juan y Fabiana no se volvieron a ver ni a hablar y sus vidas no variaron mucho. El siguió trabajando en la empresa dedicado a lo suyo. Ella tenia mucho éxito en su nuevo trabajo mas no en su relanzada relación. No pasaron mas de tres meses antes de que ella y su enamorado se dieran cuenta que no podían ser una pareja estable. Ella aun tenia muchos sentimientos dentro y el recuerdo de aquel beso aun le perseguía. Un sábado por la tarde se armo de valentía y dejando atrás sus miedos y su orgullo decidió llamar a casa de Juan. El no se encontraba así que hablo con su mamá. Termino de conversar, colgó el teléfono y se hecho a llorar. Juan había viajado a Chicago a buscar a su novia de Internet.

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Una respuesta a “Templanza

  1. el instatne propicio solo tiene una circunstancia apropiada en la vida de los individuos. Su desperdicio es causa de frustración y desencuentro, para aquellos que no toman el riesgo de covnertir en hechos y posteriores memorias, los como hubiera ha sido, si yo le hubiera dicho.Simpática invitación a atraverse, y no morir con la duda de como hubiera sido la vida y el sexo entre Juan Y Fabiana…La consutora igual funciona

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